LAS FALSAS GLORIAS COLOMBIANAS


En días pasados alguien me pregunto: Por qué creía que los colombianos somos invisibles en el exterior, a lo cual conteste: No todos, porque conozco varios colombianos que se destacan por su labor o trabajo en el mundo español y en el mundo anglosajón, lo que pasa es que para ellas y ellos la visibilidad no es el protagonismo, no son hojas y hojas de escritos con letras muertas, ni fotos que adornan el álbum de grandes mentiras con filtro o con flash, no es el postureo que busca tan solo likes o followers borregos, ni ser la estrella del cotilleo que tan solo despierta morbo y curiosidad, para esos colombianos su visibilidad es sencillamente trabajar cada día bien y dar lo mejor de sí mismos.


Estando en el Consulado gracias a Angela Zuluaga y María Margarita Salas Mejía, Cónsul en su momento en el Consulado de Colombia en Madrid España, a quien respeto y admiro por su trabajo, honestidad y franqueza, tuve el honor y privilegio de conocer a muchos colombianos, a los que están estudiando, a los que están trabajando, a los que están emprendiendo, a los que están ayudando a otros de verdad, a hombres y mujeres que silenciosamente hacen un buen trabajo y nos representan con honor y dignidad, pero vemos paralelamente que el actual gobierno nos ha dado como representación en diferentes ámbitos nacionales y en el exterior, algunas glorias; pero del desacierto, del escándalo y de la vergüenza; pareciera que en los momentos actuales con esta lamentable administración, para ser funcionario solo debes cumplir 3 requisitos: ser inepto, ser corrupto o ambas, afortunadamente no todos los funcionarios cumplen con estos requisitos, aún tenemos buenos funcionarios, pero por desgracia nos dirige un precario e insensato liderazgo institucional, algo que se extiende como el virus y contagia algunas asociaciones y civiles; porque somos buenos en muchas ocasiones para asociarnos y vivir del cuento; pero no de verdaderas realidades.


Hoy todavía me llaman o escriben colombianos buscando mi ayuda, porque no encuentran una pronta y eficaz respuesta, situación que me entristece, porque la sensación que me da, es que hemos involucionado en el servicio y hemos dado muchos pasos hacia atrás. Hoy más que nunca necesitamos verdadero liderazgo y representación, personas, instituciones y asociaciones que piensen realmente más en el beneficio colectivo que en el personal, y que esto se vea reflejado a su vez en los resultados de su trabajo; porque ser colombiano es muchísimo más que ponerse la camiseta o bufanda tricolor, comer bandeja paisa, ir a viejotecas, o tomar 74 millones de botellas de aguardiente al año, como si el guaro fuera un símbolo patrio o el alcoholismo una característica que nos identifica y tenemos que destacar. La verdadera realidad es que somos colombianos que estudian, que se preparan, que trabajan bien y dan lo mejor de sí, colombianos que se integran al mundo local, colombianos que emprenden aventuras comerciales y empresariales con valores éticos, colombianos que sin asociarse o ser parte de algún colectivo, ellos y ellas, solos y solas, día a día se levantan a levantar un mundo nuevo y mucho mejor en su sitio de trabajo, en su sitio de estudio o en su entorno social, estos colombianos son la verdadera esperanza, si, esos colombianos que muy posiblemente no son voceros ni se auto proclaman serlo, esos que no aparecen en la foto, pero están participando activamente en el escenario local, esos colombianos que han viajado y pasado fronteras y barreras geográficas y especialmente mentales, esos maravillosos inmigrantes que son referentes y ejemplos a donde quiera que van, sin ser este su afán.


Hoy los colombianos no son invisibles, los invisibles son algunas: instituciones, gobiernos, funcionarios, medios de comunicación, asociaciones y colombianos que viven de actitudes hipócritamente serviles, de doble moralidad o se refugian en los elogios y falsas adulaciones, o en la critica toxica, que solo aporta veneno y nada más. Hoy destaco la labor en el Consulado de Madrid España, de María Margarita Salas Mejía, de Angela Zuluaga, de Alejandro Moncada, de Fredy Rincón, de Milton Medina, y de Alexander Potdevin entre otros que recuerdo, funcionarios que con su trabajo y servicio, demuestran que las acciones y hechos, hablan más que los discursos coloquiales, que eso es más importante que el álbum de las mentiras, los extensos y falsos informes de gestión que le encanta a Bogotá, funcionarios que no buscan su gloria ni brillar por la gloria ajena, porque demuestran una y otra vez, que la gloria no va en su nombre, sino en el trabajo que realizan y al cual se dedican por y para la comunidad.


Algunos se preguntarán, porque hoy me ha dado por escribir esto, la verdad lo hago, porque me canse de ver, leer y escuchar lo que pasa en Colombia dentro y fuera del país, especialmente con los colombianos que aún buscan mi ayuda en su soledad institucional, y porque creo que sin importar nada más, es mejor hablar que callar, porque mi compromiso y responsabilidad civil, cristiana y social, es con los colombianos de bien que merecen buena atención, servicio y una representación de calidad.


Hoy doy gracias a Dios por todos esos colombianos y colombianas que nos representan muy bien por su trabajo, sus estudios, sus logros, sus empresas y su comportamiento en el mundo entero, porque, aunque sean invisibles para las instituciones y algunos colectivos colombianos, son muy visibles en el mundo internacional. A todos ellos y ellas, muchas gracias y que Dios los bendiga. Y si, hoy necesitamos más que nunca una reforma, pero no tributaria, sino una reforma política, institucional y de liderazgo y representación, esa es la única reforma necesaria y urgente.



Charles Clyne

Columnista invitado

www.latribunacolusnews.com



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