Colombia: El concierto más grande del mundo (para delinquir)

Updated: Apr 17


Colombia: Si la denuncia de Transparencia Colombia se llega a confirmar, el país se alzaría con un nuevo récord mundial, el del “concierto para delinquir más grande del mundo”: 300.000 jurados electorales habrían conspirado para cometer delitos durante la jornada del 13 de marzo.


Eso es lo que puede deducirse de la demanda presentada por dicha organización observadora del proceso electoral y las denuncias que ha hecho el propio Registrador Alexander Vega parecen confirmarlo: la comisión masiva de delitos electorales por parte de miles de jurados.


Una conspiración criminal suele involucrar a un cierto número de personas que actúan en concierto para cometer delitos, pero en este caso estamos hablando de 300.000 personas distribuidas por todo el territorio nacional y hasta en el exterior. Eso implica una operación criminal masiva y muy costosa.


Lo más difícil de comprender es: ¿por qué hay tantas personas dispuestas a cometer esos delitos?


¿Cómo se coordina una operación nacional que involucra a semejante número de personas? ¿Quién tiene la billetera y el ascendente político suficientes para conseguir que tantas personas hagan a un lado su conciencia y ejecuten uno o varios actos ilegales durante el cumplimiento de su deber ciudadano como jurados electorales? ¿Cómo se puede saber quiénes son y cómo se contrata a esas personas de conciencia maleable y dispuestas a hacer eso? ¿Qué se les ofrece, cómo se les convence y por qué se prestan para esa tarea?


Guardando las distancias, esto me hace pensar en los sicarios de exportación que prestaron su talento y su alma para asesinar al presidente de Haití Jovenel Moïse. ¿Qué ocurrió en las mentes de los ex soldados y ex policías para acceder a cometer semejante crimen? ¿Cuáles eran los valores que dirigían sus conciencias cuando aceptaron cometer ese magnicidio? ¿Cuántos más como ellos hay entre nuestra sociedad?


Ese es el corazón sicario que nos deja el narcotráfico y la cultura de la “plata fácil”. Esa cultura del “todo vale” es la que permite una corrupción tan extendida a través de todas las instituciones de la sociedad, porque lo que se ha corrompido es el alma de la gente.


Yo no confío en quienes están realizando las elecciones. Sin embargo, aquí vamos, camino a estas nuevas elecciones presidenciales ante el altísimo riesgo de un inmenso fraude capaz de desatar un estallido político sin precedentes en el país más volátil del continente.


Registrador Vega: por favor renuncie y deje que se nombre un Registrador ad hoc para las presidenciales.


La justicia debe intervenir para impedir que se roben las elecciones. Además, debemos saber quién está detrás de todo esto. Pronto. No queda mucho tiempo.



Juan Pablo Salas

Columnista y periodista

Director

El Opinón


8 views0 comments